Ban Ki-moon, Secretario de la ONU, deja un mensaje de optimismo en el Paraguay

Ban Ki-moon en ParaguayIntroducción del Centro de Información de las Naciones Unidas

Después de 56 años, Paraguay volvió a tener el honor de recibir a un Secretario General de las Naciones Unidas. La Sala Bicameral del Congreso de la Nación se vistió de fiesta para recibirlo, en una sesión de honor convocada por la directiva del Congreso.  En la explanada del Congreso, recibió a Ban Ki-moon una comitiva de estudiantes del Colegio Naciones Unidas y una banda de música popular. Actuaron como anfitriones el Senador Blas Llano, presidente de la Cámara de Senadores y el Diputado Hugo Velázquez, presidente de la Comisión Permanente del Congreso. El Secretario General se refirió a varios temas de la agenda nacional e internacional en un discurso salpicado con anécdotas de su vida, en las que no faltaron las bromas.

Un momento de risas en el congreso. A pesar de la barrera del idioma, Ban Ki-moon, se las arregló para establecer una conexión con la gente.

Un momento de risas en el congreso. A pesar de la barrera del idioma, Ban Ki-moon, se las arregló para establecer una conexión con la gente.

Ban Ki-moon compartió anécdotas sobre su vida y sus sueños

Ban Ki-moon compartió anécdotas sobre su vida y sus sueños


Trascendiendo las barreras del idioma y de la cultura, el señor Ban Ki-moon, de temperamento agradable y siempre muy alegre, no perdió  ocasión alguna para saludar en todos los encuentros en guaraní y para compartir su buen sentido del humor. Con un optimismo sin reservas y una gran empatía con todas las personas que conoció, Ban Ki-moon conoce a fondo el mundo de la diplomacia. Eso le ha permitido transmitir esperanzas a los más necesitados y lograr cosas que para la mayoría serían imposibles,  como por ejemplo, cumplir sin descanso la maratónica agenda que le imponen las obligaciones y roles como jefe ejecutivo y político de una de las organizaciones más complejas del mundo.

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El señor Ban Ki-moon plantó un árbol en el predio de Itaipú. Una de sus metas como Secretario General de las Naciones Unidas es vencer al cambio climático

La energía del señor Ban Ki-moon, de 70 años, parece inagotable.  Apenas se bajó del avión que lo trajo a Paraguay, después de muchas horas de vuelo en una aerolínea comercial, empezó a trabajar sin descanso durante dos jornadas repletas de visitas y reuniones.  Realizó un viaje a Itaipú,  donde se detuvo a plantar un árbol, participó en una ceremonia en Cecopaz, el Centro de Capacitación de Operaciones Conjuntas para la Paz, que entrena a los soldados paraguayos que son desplegados a ocho de las 16 misiones de paz que actualmente existen en el mundo y en todas partes compartió con la gente de igual a igual. No demostró cansancio, ni malestar, por el contrario, infundía ánimos a sus colaboradores más cercanos que apenas le podían seguir el ritmo.

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Con el director paraguayo de Itaipu, James Spalding. El Secretario General de las Naciones Unidas bajó hasta el lecho del río Paraná, dentro de la represa de Itaipú.

El jueves por la tarde, el señor Ban Ki-moon participó en una sesión de honor en el Congreso de la Nación, donde en medio de bromas, habló seriamente sobre los temas que comprometen a los países miembros de las Naciones Unidas para lograr un mundo mejor.  Con mucho optimismo y un mensaje de esperanza, alentó a los paraguayos a querer a su país y a sentirse orgullosos de sus logros. Compartimos una transcripción parcial de sus palabras:

Palabras del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon:

Buenos días, es un honor estar con ustedes durante mi primera visita a su hermoso país.

Me siento especialmente honrado de ser el primer Secretario General de las Naciones Unidas que visita el Paraguay en más de 50 años. Y estoy orgulloso de hacerlo durante el 70o aniversario de las Naciones Unidas.

Llego con ansias de saber más sobre su gran país … de oír los sonidos de los arpistas paraguayos, famosos en el mundo entero … ¡y, por supuesto, de disfrutar de una chipa recién hecha y de un tereré frío!

Mucho ha cambiado el Paraguay desde la visita de mi predecesor, el Secretario General Dag Hammarskjold, en 1959.

Las antiguas dictaduras militares han pasado hoy a la historia.
La democracia está arraigada. La sociedad civil es cada vez más fuerte. Y su país tiende puentes al mundo.

Paraguay es líder en la promoción de la integración regional y los ideales que se consagran en la Carta de las Naciones Unidas.
El MERCOSUR se estableció mediante el Tratado de Asunción.
El pasado año, el Paraguay fue anfitrión de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos.

Y, por supuesto, su compromiso con la integración regional es claro mediante su liderazgo en un asunto de vital importancia que une a todos los pueblos de Sudamérica – ¡el fútbol!
Paraguay alberga la sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol, CONMEBOL.

Mucho ha cambiado el mundo desde la última visita de un Secretario General.

Somos un mundo más joven (la mitad de la población tiene menos de 25 años). Somos un mundo móvil y conectado tecnológicamente. Somos un mundo crecientemente urbanizado.
Nos enfrentamos a múltiples crisis (el continuo derramamiento de sangre en Siria, la agitación en Ucrania, la enfermedad en África). La intolerancia está en aumento. Y el extremismo violento está en auge.

Ningún país ni organización puede derrotar el terrorismo y el extremismo por sí solo. Todos los países (junto con las organizaciones regionales e internacionales, además de los líderes políticos, religiosos, académicos y de la sociedad civil) deberían unir sus fuerzas para forjar una respuesta multifacética que respete los derechos humanos y el derecho humanitario.
En los próximos meses, reuniré a los líderes religiosos en las Naciones Unidas para reafirmar la importancia de la solidaridad, la tolerancia y la comprensión.

De manera creciente, atestiguamos como el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia internacional crecen en intensidad y se alimentan mutuamente.

Es sabido que las redes de delincuencia internacional organizada alimentan la violencia, difunden la corrupción y socavan las instituciones democráticas y el estado de derecho.

Aquí, en el Paraguay, las Naciones Unidas están colaborando con ustedes para combatir la delincuencia organizada y el tráfico ilícito. También se esfuerzan para mejorar la justicia y la transparencia.

Acojo con beneplácito los esfuerzos del Parlamento para combatir la producción y el tráfico ilícitos de drogas, así como las medidas adoptadas para revisar la ley de lucha contra el narcotráfico.
Estoy seguro de que su país está llamado a desempeñar una función activa a medida en que el mundo se prepara para el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el problema mundial de las drogas, que se celebrará el año próximo.

Me siento especialmente honrado de dirigirme a ustedes desde esta Cámara porque sé que los parlamentarios son esenciales para construir un Paraguay más fuerte y un mundo mejor.
El Congreso es un foro crucial para el diálogo y las soluciones inclusivas.

El Congreso tiene la facultad de aprobar leyes y ratificar tratados que convierten las normas internacionales en compromisos nacionales.

El Congreso da voz a las aspiraciones y necesidades de su pueblo. Sus ciudadanos confían en sus legisladores para garantizar su derecho a disfrutar de la democracia, el respecto del estado de derecho y el pleno goce de sus derechos humanos y libertades fundamentales.

Las Naciones Unidas también confían en el Paraguay.

El Paraguay es miembro fundador de nuestra Organización. Setenta años después, están ustedes contribuyendo a marcar la diferencia en todos los ámbitos de nuestra labor.

Valerosos paraguayos prestan servicios como personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en ocho lugares del mundo que los necesitan.

Estoy especialmente agradecido por el extraordinario desempeño de los efectivos paraguayos que prestan servicios en la MINUSTAH, en Haití.

Cuando Haití se vio asolada por el peor terremoto sufrido en siglos, ingenieros paraguayos contribuyeron a salvar vidas haciendo desaparecer los escombros y la desesperación.
El Paraguay ha sido miembro del Consejo de Seguridad y el Consejo Económico y Social.

Este año, el Paraguay inició su mandato de tres años en el Consejo de Derechos Humanos. Es alentador constatar que su país se centrará en promover los derechos de las mujeres y los niños.

El Paraguay ha demostrado excepcionales dotes de liderazgo mundial en otra esfera esencial del desarrollo internacional – las especiales dificultades de los países sin litoral, como la lejanía de los principales mercados y los altos costos del transporte.
El gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos describió el Paraguay como “una isla rodeada de tierra”.

Pero estar encerrado por tierra no significa cerrar la puerta a las oportunidades.

Han avanzado considerablemente en lo que respecta a ampliar las oportunidades y reducir la pobreza de un mayor sector de su población, como ha reconocido la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

La atención materna e infantil ha mejorado. Más paraguayos tienen acceso a agua potable y atención primaria de la salud.

Sigue habiendo retos globales importantes – hacer frente a la desigualdad y la inseguridad, profundizar en la democracia, mejorar la calidad de la educación, y respetar y proteger los derechos de todos con independencia del género, la pertenencia étnica, la cultura, la religión o la orientación sexual.

Este es el momento de que afrontemos esos retos.

El año 2015 supone una oportunidad para nuestros pueblos y nuestro planeta que solo se presenta una vez cada generación.

En este año decisivo, llegaremos al plazo fijado para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio – y nos disponemos a adoptar una nueva generación de objetivos de desarrollo sostenible en septiembre, y a aprobar un acuerdo significativo y universal sobre el clima en París en diciembre.

Somos la primera generación que puede poner fin a la pobreza. Somos la última generación que puede evitar los peores efectos del cambio climático.

En el día de hoy, he visitado la impresionante represa hidroeléctrica de Itaipú. Sé que el Paraguay es un líder que predica con el ejemplo. Es un pionero de la energía sostenible. Toda su electricidad procede de la energía hidráulica.

Pero también está sintiendo los efectos del cambio climático – las inundaciones son más frecuentes y las sequías más largas. Necesitamos que sigan ejerciendo su liderazgo en esta esfera fundamental y en otras cuestiones esenciales de desarrollo.
Como el Paraguay ha recordado a menudo a la comunidad regional y mundial – precisamos “desarrollo con inclusión social”.

Esto significa asegurar que las comunidades indígenas tengan la oportunidad de desarrollarse plenamente, en particular mediante el acceso a la tierra. Los derechos humanos nunca deben ser sacrificados en el altar del desarrollo.

El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas visitó recientemente este país. Estamos dispuestos a prestarles asistencia para aplicar las recomendaciones formuladas.

El desarrollo con inclusión social significa empoderar a las mujeres.

Desde el Paraguay, viajaré a Chile para participar en una conferencia internacional sobre la importancia de las mujeres en el poder.

Tiene que haber más mujeres en puestos donde se toman las decisiones en todas las esferas de la vida – en los negocios, en la política y, efectivamente, también en el Parlamento.

Les doy las gracias por su enérgico apoyo a las convenciones internacionales para poner fin a la discriminación y la violencia contra las mujeres. Sus leyes nacionales promueven y protegen los derechos de la mujer.

Pero aquí en el Paraguay —como en el resto del mundo— sigue existiendo una brecha entre la ley y la práctica. Esa brecha debe salvarse. Ningún país ni sociedad puede alcanzar plenamente su potencial si se relega a la mitad de su población.

También debemos hacer todo lo posible para asegurar la plena participación de los jóvenes, que representan más de la mitad de la población del Paraguay.

Permítanme concluir reconociendo otra contribución muy especial que el Paraguay ha aportado a la comunidad mundial.

Se inició hace casi 60 años, con un hombre visionario y una idea sencilla pero profunda.

Dijo que hay algo mucho más poderoso que las fuerzas de la animosidad y el odio en nuestro mundo —se trata del poder del espíritu humano— el poder de la amistad.

Él sabía que, al igual que la amistad forja puentes entre personas, también puede inspirar la paz en el mundo.

Y, de este modo, lanzó la Cruzada Internacional de la Amistad en 1958.

Hoy, ese hijo visionario del Paraguay nos acompaña. ¡Gracias, Dr. Ramón Bracho!

Me enorgullezco de que durante mi mandato como Secretario General —y con el liderazgo del Paraguay— la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara la idea del Dr. Bracho.

Y ahora, cada 30 de julio, se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Amistad.

Qué extraordinaria manera de compartir con el mundo el espíritu del Paraguay.

Estoy muy orgulloso de estar aquí para expresar mi más profundo agradecimiento por todo su apoyo y solidaridad.

Digo esto como Secretario General de las Naciones Unidas – y más aún como amigo.

Muchas gracias, Paraguay.