Mujeres del mundo comparten los mismos desafíos

 

por Gilah Allardice (pasante del Centro de Información de las Naciones Unidas en Asunción)

En el camino hacia el empoderamiento, parecería que las mujeres enfrentan las mismas dificultades sin importar su ubicación en el mundo, el contexto que las rodea o la cultura a la que pertenecen.

(Asunción, 23 de agosto 2019) una semana de intercambio internacional, la Sociedad de Escuelas de Madres (MSS) de Palestina se reunió con varios grupos de derechos humanos en Paraguay, a fin de intercambiar experiencias, conocer estrategias de trabajo y compartir lecciones aprendidas.

El intercambio fue impulsado por el Fondo para la Igualdad de Género (FIG) de ONU Mujeres, a través de dos organizaciones aliadas: la Sociedad de Escuelas de Madres (MSS) de Palestina y el Centro de Documentación y Estudios (CDE) de Paraguay. Ambas organizaciones fueron elegidas para compartir una experiencia que ayude a promover las acciones que el Fondo apoya en cada uno de estos países.

En su visita a Paraguay, la organización de Palestina se interiorizó sobre las historias, los logros y las metas futuras de los grupos locales, con el propósito de  adaptar algunas de estas estrategias del cambio al contexto palestino.

A pesar de estar situados en lugares muy lejanos el uno del otro, tanto el CDE como el MSS y los grupos de mujeres con los que se reunieron (que forman parte de los ejes de trabajo del Fondo en Paraguay) identificaron puntos en común. Se hizo evidente que la misión de MSS de empoderar a las mujeres buscando avances en materia del respeto a los derechos humanos, salud y educación, economía y cultura era un objetivo que compartían con sus colegas del CDE. Incluso las principales actividades de investigación del CDE fueron un punto de coincidencia ya que ambas organizaciones acordaron que la investigación es vital para comprender mejor y superar los obstáculos a los que hoy enfrentan las mujeres.

Los desafíos son los mismos:  tratamos de cambiar los mismos modelos

Rana El-Houjeiri, responsable de programas de los países árabes del FIG de ONU Mujeres, destacó las características comunes en todos los grupos de mujeres, atribuyendo esta situación a los modelos que actúan a nivel mundial. De hecho, Rana confirma que la gran mayoría de los esfuerzos del FIG, están orientados a ‘la superación de los mismos desafíos y las mismas preocupaciones’ desde su establecimiento en el 2009. Con 121 proyectos en 80 países, el FIG emprende el deber de reconocer y socavar estos obstáculos universales de empoderamiento femenino, por medio de la financiación de iniciativas sociales dirigidas por mujeres.

Rana desacreditó el mito popular de que el conflicto, los desafíos socioeconómicos y las sociedades patriarcales afectan exclusivamente a los estados árabes. Reiteró el hecho de que muchas mujeres fuera del contexto árabe sufren de modo parecido los pesos múltiples de ser ‘refugiada… mujer, madre, y sostén de la familia’. Sin embargo, destacó que estos obstáculos universales a los que las mujeres se enfrentan mundialmente, fomentan la solidaridad, el optimismo y la perseverancia a nivel global.

Algunas mujeres siguen peleando por el reconocimiento de los derechos más elementales

Rana enfatiza que una contextualización del empoderamiento de las mujeres sigue siendo relevante para ‘entender verdaderamente la importancia de cada logro’. Si bien el derecho al trabajo o el derecho a participar en los comicios pueden ser dado por sentado en algunos países, el simple hecho de que ciertas mujeres ‘siguen luchando por sus derechos más elementales’ en otros, es alarmante ‘Todavía luchamos’, declaró Rana.

La reunión entre la MSS y el Sindicato de Trabajadoras del Servicio Doméstico del Paraguay reafirmó la idea de que incluso pequeños esfuerzos pueden significar mucho. Después de muchos años de labor las trabajadoras domésticas en el Paraguay tienen una mejor noción de sus derechos, han establecido organizaciones que las ayudan a adoptar decisiones políticas y promovieron cambios importantes en la legislación tales como la Ley de Trabajo Doméstico en 2015 o la igualdad salarial en 2019.

Trabajo doméstico en Paraguay: un ejemplo de pequeños logros que conducen a un avance

En Palestina sin embargo, queda mucho por hacer en el campo del trabajo doméstico. Somaya Aslan, Presidenta de la Junta Directiva de MSS y Shahira Afana, Coordinadora de Proyectos de MSS, explicaron que las mujeres palestinas constituyen el 19% de la mano de obra nacional, una pequeña minoría que padece malas condiciones laborales y el abuso físico, sexual y psicológico a menudo.  Las trabajadoras domésticas palestinas en Cisjordania siguen siendo el grupo más marginado puesto que no recibe protección legal de Israel ni de Palestina.

En este contexto, Rana considera que esta colaboración patrocinada por Fondo de Igualdad de Género podría significar un triunfo. Aunque las trabajadoras domésticas palestinas se encuentran menos empoderadas que sus contrapartes paraguayas en este momento, esperan que todo lo que aprendieron en este intercambio pronto se podrá aplicar en el contexto palestino.

Inas Margieh (coordinadora de Programas de la Oficina de ONU Mujeres en Palestina), Elimane Bousso (consultor de Programas del Secretariado del FIG) y Majida Al-Massri (Presidente de MSS) también participaron del intercambio, además de la punto focal del Fondo en Paraguay, la Especialista en Derechos Económicos de las Mujeres de ONU Mujeres Paraguay, Sandra Bosch.

Honrada de ser parte del intercambio, Majida expresó que ‘existe un fuerte vínculo que une a la [mujer] palestina y paraguaya’. Ella no atribuyó esto solamente a las grandes similitudes entre las dos naciones, pero también un ‘vínculo espiritual’ que proviene del hecho de que las mujeres palestinas valoran la cultura, el patrimonio y la riqueza de la vida de Paraguay.

Majida confirmó además la naturaleza productiva de la iniciativa de ONU Mujeres y el FIG. Existe una gran oportunidad de ‘aprender de los diferentes contextos e intercambiar experiencias’, dijo la Presidenta. La delegación específicamente expresó interés en la manera en que ‘el movimiento de las mujeres paraguayas logró movilizarse para obtener cambios en las leyes y la agenda de derechos humanos de las mujeres en general.’

Con vistas al futuro, Majida aconseja tanto a mujeres jóvenes palestinas como paraguayas que desean involucrarse en los derechos de las mujeres que “deben organizarse y unirse como un poder colectivo para avanzar en sus derechos”. Ella recomienda que las organizaciones complementen esta acción aumentando la conciencia entre las jóvenes sobre sus derechos y su posición actual dentro de la sociedad.